Computación en la nube

Computación en la nube i cloud seven

La computación en la nube o el cloud computing hace referencia a la entrega bajo demanda de recursos informáticos y aplicaciones a través de internet, pagando solo por lo que se usa, permitiendo realizar despliegue de servicios en segundos a un bajo costo.

¿Cómo funciona?

La informática en la nube ofrece un método sencillo de tener acceso a servidores, almacenamiento, bases de datos y una amplia gama de servicios de aplicaciones a través de Internet. Los proveedores de informática, como Amazon Web Services, y Microsoft Azure son propietarios y responsables del mantenimiento de los equipos conectados en red que son necesarios para dichos servicios de aplicaciones, mientras que usted se dedica a aprovisionar lo que necesite por medio de una aplicación web.

Tipos de computación en la nube

La Infraestructura como servicio (IaaS), contiene los bloques de creación fundamentales para la TI en la nube. Por lo general, proporciona acceso a las características de red, a los equipos (virtuales o en software dedicado) y al espacio de almacenamiento de datos. La Infraestructura como servicio le proporciona el mayor nivel de flexibilidad y control de la gestión en torno a sus recursos de TI.

Las Plataformas como servicio eliminan la necesidad de las empresas de gestionar la infraestructura subyacente (normalmente hardware y sistemas operativos) y le permiten concentrarse en la implementación y la gestión de sus aplicaciones. De ese modo, mejora su eficacia, ya que no tiene que preocuparse del aprovisionamiento de recursos, la planificación de la capacidad, el mantenimiento de software, las revisiones ni ninguna de las demás arduas tareas que conlleva la ejecución de su aplicación.

El Software como servicio le proporciona un producto completo que el proveedor del servicio ejecuta y gestiona. En la mayoría de los casos, quienes hablan de Software como servicio en realidad se refieren a aplicaciones de usuario final. Con una oferta de SaaS, no tiene que pensar en cómo se mantiene el servicio ni cómo se gestiona la infraestructura subyacente. Solo tiene que preocuparse de cómo utilizar el software concreto. Un ejemplo común de una aplicación de SaaS es un programa de correo electrónico en la web que le permite enviar y recibir mensajes sin tener que gestionar la agregación de características ni mantener los servidores y los sistemas operativos en los que se ejecuta el programa de correo electrónico.

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